Muere en Villahermosa Efraín Gutiérrez

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“Un día escuché tu nombre en uno de los programas radiofónicos del Jinete de la Pradera, pero supuse que era un homónimo tuyo y ni siquiera intenté averiguar nada”, confesó el escritor tabasqueño Efraín Gutiérrez, autor de “Confieso que he bebido”, quien este domingo de resurrección fue a explorar personalmente su temática recurrente: la muerte. El y yo coincidimos en páginas de El Nacional y tertulias sabatinas en la capital. Queda pendiente un pozol o chocolate. (JGN).

En su memoria, reproducimos una nota de Jaime Ruíz Ortiz, compartida en el muro de Facebook del escritor de Tenosique y Cárdenas.

“Confieso que he bebido”
FALLECE EL ESCRITOR DE LA MUERTE

Jaime Ruíz Ortiz

Hoy me enteré que este domingo por la noche, falleció el periodista y escritor tabasqueño, Efraín Gutiérrez Arias, uno de los autores que más exploraron sobre el tema de la muerte en Tabasco.
Supe de él por el libro “Retratística de Muertos”, que compré y leí cuando estudiaba yo la prepa, en ese tiempo escuché hablar de él por mi amigo David Aparicio, un joven escritor que llegaba al Taller que Efraín impartía en la Casa de Artes José Gorostiza, los viernes por las tardes, en donde acudía también Karime Nefertiti, Luis Acopa y Alejandro Espinosa, entre otros, que después fundaron su revista literaria “Tres grapas”.
Después supe de “Relación de muertos”, editado por el IEC, libro del que platicamos varias ocasiones el autor y yo, pues llegó a visitarme para la realización de unos boletines y unas fotos (“el libro es de retratos escritos de muertos vivientes, es decir personas que caminan y viven, pero que algún día también van a morirse”, algo así decía), con motivo de la presentación de ese libro, en el 2007, en donde platicábamos de libros y cigarros.
Supe también que estaba por publicar su novela “Escuadrón de la Muerte”, y que hace menos de dos años apareció “Confieso que he bebido”, creo que su último libro.
Desde hace mucho tiempo que ya no lo veía, fumando y charlando a las afueras del café La Cabaña del centro.
–¿Cómo se gana la vida?, le pregunté hace tiempo en el café.
–Tengo un criadero de mojarras… Con lo que gano en el IEC del Taller literario, eso sólo me sirve pa’ los cigarros, contestó.
Descanse en paz el maestro Efraín, que fumó la vida, la vivió y la escribió hasta su última muerte.

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