AMLO, al calor del amor costeño

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Al filo de las once de la mañana, Andrés Manuel arribó a Tonalá por el norponiente de la avenida Hidalgo. Con flores en el pecho, volteaba hacia la acera derecha, de la antigua Farmacia “La Cruz Roja”, donde la gente que lo esperaba le extendía la mano. “Para este lado”, le sugirieron desde  la izquierda, desde el parque Esperanza.

Esperanza. La gran convocante. Capaz de reunir a centenares y miles de costeños a pleno sol. “La cantidad no es lo importante”, diría al final un analista.

Y no, lo importante es que estaban ahí; de todos lados y todas las edades, de distintos estratos, incluso de partidos “diferentes”. Los jóvenes al frente. “Son mucha pieza, mucha pieza”, reconocería AMLO en su oportunidad.

Al llegar al estrado, aplausos todavía friones. La bienvenida de Abundio Peregrino, aspirante del PT a disputado federal. “Voy a pelearla”, confesaría durante el desayuno donde coincidimos.

Ya al calor del mítin, aportó su testimonio a favor tanto de AMLO como de María Elena Orantes.

Hombre de mar y magisterio, Peregrino habló de trenes, otra riqueza regional en exterminio, camino de su adversario tricolor. Entre el gentío, una pancarta de rieleros retirados: que se acaben los sindicatos charros.

La Nena Orantes, de pantalones blancos, elogió en su turno a la región y sus mujeres. Al comenzar a hablar, irrumpió la algarabía a ritmo de percusiones de porra jaguar.

María Elena quiere una oportunidad para demostrar, desde la gubernatura, que Chiapas se puede sumar hacia el cambio verdadero.

El cambio verdadero… López Obrador comenzó por definirlo; por la necesidad que hubo de poner apellido al cambio que otros manosearon. Y el punto de partida, afirma, será el combate a la corrupción. De ahí se rescatará “una montaña de dinero” en beneficio de las mayorías, igual que de los sueldos faraónicos de los funcionarios.

Tras aseverar que se acabarán aviones, helicópteros y demás privilegios, alguien clamó: ¡que dejen el helicóptero de La Chata Gutiérrez!, la cronista de sociales local, ahí presente, quien suele jugar con efectos sonoros.

Si el presupuesto federal se repartiera, ejemplificó AMLO, tocaría a once mil pesos mensuales por cada hogar.

En tierras surianas, donde la energía tendría que permitir un nivel de vida decoroso, estableció el compromiso de depurar a Pemex y la CFE. Ahora, denunció, inundan Tabasco para dejar de generar electricidad y permitir la compra a empresas extranjeras.

Y en ese combate a la corrupción, promete acabar con la supremacía de “la maestra”, recurso que ha funcionado bien a su adversaria blanquiazul.

López Obrador  prometió que el progreso viajará de nuevo sobre rieles; con trenes rápidos. También aseguró impulso para el campo y la pesca. Y en general, apoyo al emprendedor medio (vía eliminación de IETU y merma en precio de gasolinas) para que genere empleos.

“¿Y la carretera?”, preguntaba una manta de Alfredo Tego desde la terraza del Hotel Galilea, al costado derecho del templete, refiriéndose a la unión de Villaflores con Tonalá.

Ahí, en la terraza, nos ubicamos varios contemporáneos del candidato de cabello cano, quien se llevaba constantemente las manos a los ojos para secar el sudor.

AMLO afirmó: “Voy a regresar como presidente electo para que formulemos el plan de desarrollo”.

Y por cuanto al desarrollo social, dio a entender que se moverá como peje en el agua; es lo suyo, aseguró. Habrá apoyo para adultos mayores de todo el país, privilegiando a quienes más se desgastan: la gente del campo.

Dijo le han preguntado si seguirá el seguro popular. “Si dijera que no, saldría hasta en el Canal de las Estrellas”, ironizó. “Pero va a seguir; sólo que ahora será seguro y será popular”.

Aplausos azules, y ruido de una solitaria matraca, acaso sobreviviente de los antiguos festines tricolores.

Para despedirse, quiso dejar la semilla de la cordialidad: que las familias no se desunan durante la presente contienda, que no se caiga en lo que, asegura, también es una estrategia para que los adversarios se impongan a la mala.

El problema no son los panistas ni los priístas; el problema no es abajo, puntualizó. Habló de problemas que nos son comunes a todos… y llamó a la cordialidad.

Antes que el mitin cerrara con ese llamado al retorno a las horas serenas, que es el Himno a Chiapas, AMLO insistió en el cometido primordial de la justicia. Justo lo que el país requiere.

Y pidió apoyo para los candidatos de las izquierdas, incluido el profesor Víctor Noriega Diego para la alcaldía tonalteca. Respecto a quienes buscan la  gubernatura, de nuevo su vena tabasqueña: “No al Güero, mejor la Morena”.

Al descender  del estrado, cerca de la una de la tarde, el calor parecía entablado pero la calidez costeña estaba en su apogeo. Sintiéndose consentido, Andrés Manuel declaró: “Amor con amor se paga”.

Texto: Joaquín Gutiérrez Niño.

Fotos: Hugo Grjales Peña.

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